UN ÁNGEL SE FUE

Foto facebook: Santiago Tomas Maiochi

Hoy mi corazón llora, no lo conocía personalmente a Santiago, pero sí a una docente suya quien contaba que era un chico amoroso, muy inteligente y maduro.

Santiago podría ser tú hijo, hermano, sobrino, amigo, vecino y ahora es un ángel, pero para las autoridades, un “simple número, que a lo mejor figura en la estadística” como ya a muchos años lo cantaba Copani. 

No importa dónde sucedió el hecho, no fue en Artigas, no fue en Uruguay, pero fue con un chico nuestro, fue en nuestra frontera, que hasta hace poco era de las más tranquilas de Latinoamérica. ¿Quién era Santiago? Un chico, un adolescente, casi un niño, solo quería ir a un parque de diversiones, junto a su hermano y amigos, no estaba arriesgando su vida, no buscaba la muerte, iba a un parque de diversiones en una plaza céntrica!

Cuanta impotencia, cuanto dolor! No soy madre, pero tengo un hermano prácticamente de la misma edad de Santiago, un hermano que ya ha ido con sus amigos a un parque de diversiones, y que gracias a DIOS y JESUCRISTO está junto a mí, un hermano que es mi vida, por lo que pienso en esa familia y realmente se me paraliza el cuerpo, a ellos de todo corazón deseo que DIOS les de fuerza para continuar adelante y los tendré en mis oraciones.

A los otros, a los padres de esos seres, que cómo calificarlos no hay, les pregunto ¿son conscientes de la clase de personas que colocaron en el mundo? ¿son iguales a ellos?

A esos seres, a los asesinos, les digo, ustedes mancharon sus manos con sangre inocente, podrán escapar de la justicia de los hombres, o podrán recibir una pena que jamás será suficiente para lo que cometieron, pero, hoy Santiago es un ángel y ustedes, son y serán siempre unas bestias, en el peor sentido que se le pueda atribuir al término.

Soy plenamente consciente de que toda persona tiene derecho a defensa, pero a ustedes les deseo con todas mis fuerzas el peor patrocinio del mundo y aún así, se que no será suficiente, que en unos años saldrán en libertad, sí es que los atrapan, pero también sé que jamás lograrán ser personas, jamás serán así vivieran cien años, lo que ese nene fue en su corta, pero amada, alegre y especial vida.

A quienes pretendan cuestionar mi posición y reiterar el discurso de que quizás son víctimas sociales, a quienes hablen de los derechos humanos, de esas bestias, les pregunto ¿los derechos humanos de Santiago, dónde están?

No fue la vida que tuvieron lo que los llevó a ser ASESINOS, fueron sus decisiones, fue su carácter y es por ello que los abomino con todas mis fuerzas. No son seres humanos, son parte de la escoria humana.

A las autoridades de nuestro país les digo, ésta vez ese cobarde homicidio ocurrió al otro lado del río, pero diariamente ocurre en nuestro territorio, a ellos les pregunto ¿hasta cuándo? ¿hasta cuándo deberán morir inocentes en manos de esa clase de seres? Somos poco más de tres millones y aún así la delincuencia crece día a día, no permitan que un hecho como éste se reitere en nuestro lado del río.

Mucha Fe,amor y fuerza a la familia de ese ángel, continúen adelante por él, vivan para que Santi a través de su amor continúe siendo recordado.
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